¿Por qué Chloraea heteroglossa crece bajo el dosel de las plantaciones?

1) Variación genética: si bien poco probable, podría ser un caso de divergencia adaptativa de tipo ecotípica (adaptación primaria a diferentes hábitats locales). Este proceso debió ocurrir en el lapso de tiempo en que se destruyeron los bosques esclerófilos costeros (200.000 ha aprox.) con la llegada del conquistador español, y se instalaron los bosques de pino en la zona. Antecedentes de este fenómeno se encuentran en la divergencia ecológica y geográfica de Ajuga chamaepitys y Ajuga chia (Huxley, 1946).

            Existe divergencia ecotípica por factores edáficos. La divergencia en relación con el contenido de calcio del suelo no es rara y conduce a la generación de especies o subespecies, como se ha estudiado en  Galium sp.; Gentiana sp.; Anemone sp., Rhododendron y Achillea (Huxley, 1946).

            Las plantaciones de pino en Chile datan de casi 200 años, constituyendo desde sus inicios un hábitat con características propias notablemente diferentes de las que tenía el bosque esclerófilo anterior, un hábitat con una nueva luminosidad, nuevos patrones de variación de la temperatura y la humedad. Todas estas condiciones generaron procesos adaptativos en plantas que crecen en áreas cubiertas de plantaciones desde esa fecha. C. heteroglossa podría ser un producto de dicha divergencia adaptativa.

2) Adaptación; es probable que en el pasado haya crecido bajo el dosel de los bosque esclerófilos costeros, como especie tolerante, en condiciones de baja luminosidad, efecto amortiguador de la temperatura que producen el dosel de copas y la mantención de un contenido de humedad del suelo y el aire sin las variaciones extremas que soportan las plantas de la pradera. Sin embargo, hoy no se encuentra bajo el dosel de los bosques esclerófilos sino bajo las plantaciones o en la pradera natural, las razones de este comportamiento pueden ser varias. Primero; la eliminación de casi 200 mil hectáreas de bosque esclerófilo costero en la V Región, y adaptación, sin modificación morfológica a este nuevo hábitat similar al interior por lo menos en cuanto a la luminosidad, temperatura y humedad ambiental. Segundo; es posible que originalmente esta orquídea necesitara un sustrato fúngico o micorrízico de alta densidad para germinar y crecer, condición que tenía en los bosques esclerófilos no intervenidos y que es posible encontrar en algunos puntos de las hojarascas de las plantaciones de pino.

   Es notable que siendo una especie perfumada adaptada para ser polinizada por insectos, tenga una muy baja fecundación. Mediciones hechas sobre todos 4 individuos de una población mostraron que solo el 14% de las flores estaba fecundada en la antesis floral. Esto puede deberse a que el insecto polinizador se extinguió junto con la destrucción de su hábitat y hoy es fecundada precariamente o eventualmente realiza autogamia. Es común la presencia de abundantes insectos que retozan en las cavidades de esta orquídea sin embargo, también se puede evidenciar que ninguno de ellos es polinizador sino visitante.

            En Chile existen más de 2 millones de hectáreas de plantaciones de Pinus radiata, un nuevo hábitat disponible a ser colonizado por plantas y animales. Nuestras plantas nativas se están adaptando a coexistir lenta pero sostenidamente a este nuevo hábitat, hay ejemplos de ello en Eryngium paniculatum que presenta importantes diferencias de tamaño bajo el dosel de los bosques de pino.

            Para poder estudiar detenidamente estos procesos, es urgente proteger un ecosistema de plantación de pino de la misma forma como se protege un parque nacional, es decir, aislar un área de una superficie tal que el ecosistema “plantación de pino” se perpetúe hasta colapsar en forma natural sin la intervención humana, esto permitiría estudiar la sucesión de la vegetación al interior de una plantación, y el estado clímax final a que llegaría la sucesión. Hoy las plantas nativas muestran patrones de adaptación cuando crecen al interior de las plantaciones tolerando incluso el desmoronamiento instantáneo que significa la tala rasa, un hecho traumático que corta la sucesión cada cerca de 20 años, un tiempo muy breve. Por cierto las plantaciones hoy  día son desiertos verdes o no son bosque y continuarán en esa condición mientras sean sometidos a tala rasa cada decena de años con raleos y podas entremedio, pero podrían llegar a ser un bosque si se deja que la sucesión natural evolucione sin intervención humana. Poder asistir al desmoronamiento natural de un bosque de pino puede ser una oportunidad única para conocer el nacimiento de una nueva sucesión. Esta pequeña "orquídea de los pinos" nos ha dado la señal.

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