Año
17. Nº 2
Eulychnia iquiquensis (Schumann) Britton & Rose: Fog collector for restoration and recovery of endangered populations in northernmost Chile
Raquel Pinto B
Dalmacia 3251, Iquique, Chile; floratacama@gmail.com
RESUMEN
restauración: Se realizó una experiencia piloto de forestación de Eulychnia iquiquensis en dos ecosistemas de niebla al sur de Iquique. Se plantaron 79 ejemplares cultivados a partir de semillas: 60 en Punta Gruesa y 19 en Patache. Los tamaños de las plantas fluctuaron entre 3 y 19 cm de alto. Se protegieron con una rejilla e instalaron bajo un atrapaniebla a excepción de dos de ellos que se pusieron fuera; uno en cada ecosistema a modo de control. La respuesta de las plantas a la introducción en su ambiente natural ha sido muy favorable; rápidamente fortalecieron sus espinas, desarrollaron signos de crecimiento apical, engrosaron el tallo y se encuentran en muy buenas condiciones. Para tener un resultado concreto se debe continuar el monitoreo por al menos 10 a 20 años hasta que las plantas alcancen un mayor tamaño y se hayan estabilizado en su ambiente. Interesante sería poder llevar a cabo esta experiencia a más largo plazo y a mayor escala.
Recuperación: Se indujo el fortalecimiento de ejemplares de Eulychnia iquiquensis en hábitat en el ecosistema de niebla de Punta Gruesa, mediante la instalación de atrapaniebla. Esto produjo un cambio notable en las plantas, tanto en el crecimiento, como en el desarrollo de nuevos brotes. También produjo la aparición de especies de arbustos y hierbas formando verdaderos micronichos bajo ellos. Esto demuestra que la instalación de atrapanieblas es una excelente técnica de restauración de ecosistemas de niebla, de bajo costo, fácil instalación; una experiencia digna de replicarse masivamente, sobre todo en especies que están en peligro de extinción.
Palabras Clave: restauración de la vegetación, Cactaceae, ecosistemas de niebla costeros
ABSTRACT
restoration: Forestation experience with Eulychnia iquiquensis was performed in two coastal fog ecosystem located south of Iquique. We planted 60 specimens in Punta Gruesa and 19 at Patache. The size of these plants was between three and nineteen centimeters. They were placed under fog collectors and protected by metal nets. One specimen in each ecosystem was planted without fog collector as control. The introduction of the plants in their natural environment was very encouraging. Signs of apical growth appeared in all of them, and spines and stems became thicker. There were no changes in control plants. The monitoring of the plants should continue at least for ten years in order to obtain more valuable results.
Recovery: In Punta Gruesa we induced the strengthening, in habitat, of Eulychnia iquiquensis specimens by installing a fog collector to each of them. The growth and development of new branches were remarkable. In addition we could observe the apparition of many herbs and shrubs around fog collectors. This proves that fog collector is a very successful tool for the recovery of fog ecosystems. The cost is low and installation is simple. These should be considered for the recovery of endangered species in fog ecosystems.
Key Words: vegetation restoration, Cactaceae, coastal fog ecosistems
INTRODUCCIÓN
Una buena parte de los cactus en Chile se encuentra en alguna categoría de amenaza (Hunt 2003; Hoffmann & Walter 2004, Ministerio del Medio Ambiente (2003-2014). A pesar que el Ministerio de Medio Ambiente se ha preocupado de la clasificación de especies en las diferentes categorías de conservación propuestas por UICN, en la práctica, al menos para esta familia, son aún muy escasos los estudios específicos realizados con el fin de evaluar el estado real de conservación en que se encuentran las poblaciones en hábitat; en relación con ello, Pinto (2007) y Pinto & Kirberg (2009) realizaron estudios sobre el estado de conservación de las poblaciones de Eulychnia iquiquensis en Arica y Tarapacá, una especie que ha sido catalogada como en peligro al nivel regional (Ministerio del Medio Ambiente, 2006).
Eulychnia iquiquensis es una especie endémica del norte de Chile que se distribuye desde el sur de Arica hasta el sur de Chañaral en la Región de Atacama. Es un cactus de porte arbóreo, ramificado, de 2 a 7 m de altura (descripción detallada de la especie en Hoffmann y Walter, 2004). Es una especie de alto valor ecológico y con carácter emblemático para la conservación de los ecosistemas de niebla costeros.
Las poblaciones están diezmadas, siendo afectadas por dos factores principales: la explotación y el cambio climático. Respecto del primero, Eulychnia iquiquensis era el único recurso leñoso en la zona (Britton & Rose 1920) por ello fue utilizado intensamente como combustible tanto por la minería (en las minas de Huantajaya y La Paiquina) como por antiguos pobladores costeros. Respecto del cambio climático global, existen registros de precipitaciones para el área desde comienzos de 1900 (Almeyda, 1948) y de la Dirección General de Aguas Región de Tarapacá (1978 en adelante), de acuerdo con ellos la ciudad de Iquique , ubicada a unos 50 m de altitud, en los últimos 35 años se registra un promedio anual de 1,3 mm. La flora de estos ecosistemas de niebla está formada por especies que permanecen en latencia y sólo se desarrollan durante la primavera de un año lluvioso, asociado a un evento “El Niño” de cierta intensidad, como los ocurridos los años 1982, 1992, 1997, 2002 y 2007 siendo el de 1982-83 el de mayor intensidad (Muñoz et al. 2001, Pinto & Luebert 2009). El 2011 cayeron 5,6 mm, un registro similar al del año 2002, sin embargo no hubo un desarrollo de la vegetación como el de aquel año (observación personal). La precipitación en lo alto del acantilado costero (800 m de altitud) con toda seguridad es mucho más intensa, a pesar que los eventos de lluvia son bastante localizados. En el área no se ha vuelto a registrar un período húmedo largo como el de la primera mitad del siglo pasado, entre 1920 a 1945, donde en 1940 se registraron 20 mm de lluvia; los antiguos pobladores cuentan que ese año florecieron los cerros. Este prolongado declinar de las precipitaciones ha reducido la superficie ocupada por la vegetación, ha provocado una baja en la diversidad y un deterioro de las poblaciones de las especies que han sobrevivido. Particularmente para las poblaciones de Eulychnia iquiquensis esto se ha traducido en una disminución en el número de ejemplares, la mayor parte de las poblaciones no sobrepasa los 20 ejemplares (Pinto 2007); y en la reducción del área de ocupación, al respecto, existen antecedentes que los ejemplares llegaban casi hasta el mar, tal como los observó Rose en 1914 (Britton & Rose 1920) en los cerros de Iquique y actualmente sólo se los encuentra a partir de los 600 m de altitud; esta reducción es aún más dramática en las localidades de Junín, Iquique y Pabellón de Pica donde hoy existen sólo ejemplares muertos (Pinto 2007). Al nivel crítico de amenaza de extinción contribuye también la escasez de plántulas con el consiguiente bajísimo reclutamiento de nuevos ejemplares, ya que las condiciones climáticas de humedad apropiadas para la germinación por la persistente sequía tienen lugar cada vez con menos frecuencia. La falta de lluvias en estos sectores también influye en su crecimiento ya que son especies de crecimiento lento, pudiendo alcanzar 50-100 cm en 30 años (Leuenberger & Eggli 2000). Nosotros hemos registrado crecimientos de 3 a 10 cm sólo en los años con presencia de “El Niño”.
Recientemente, los ecosistemas de niebla costeros del extremo norte de Chile fueron catalogados como “Sitios de Segunda Prioridad para la Conservación de la Biodiversidad” (MMA, ex CONAMA, 2008); esta categoría no provee ninguna protección legal efectiva, por lo que las poblaciones de Eulychnia iquiquensis del extremo norte de Chile se encuentran aún fuera de las áreas protegidas por el Estado. Por otro lado, en 2005 el ministerio de Bienes Nacionales dio en concesión el ecosistema de niebla de Patache al Centro del Desierto de Atacama de la P. Universidad Católica de Chile, con fines de conservación e investigación, sin embargo, en ese sitio se han instalado, una zona industrial-minera con emisiones de una planta de molibdeno, una central termoeléctrica, y se acaba de aprobar la construcción de una segunda central y en un futuro cercano habrán allí nuevas centrales. La conservación biológica y las emisiones nocivas son incompatibles.
Acciones
de rescate, restauración y conservación de cactáceas se
han realizando principalmente en México.
En Chile esto es aún incipiente. Existe un trabajo sobre la respuesta
de Eulychnia acida a condiciones de riego por goteo en la Región
de Coquimbo (Osorio et al. 2010). Acciones de rescate y trasplante de
cactus han sido llevadas a cabo en el marco de resoluciones de calificación
ambiental en proyectos mineros y en la instalación de nuevas centrales
termoeléctricas. En Paposo, en la quebrada Rinconada, se reinstalaron
ejemplares de Eulychnia y Copiapoa; en la mina Tuina, cerca de
Calama, ejemplares de Oreocereus y Maihueniopsis; y en Mamiña,
en la mina Cerro Colorado, ejemplares de Browningia candelaris;
los resultados de ellos son poco alentadores (observación personal),
probablemente por hacerse de modo frecuentemente sin la asesoría de especialistas.
El cultivo de cactáceas nativas en vivero es aún incipiente en el país (Salazar et al. 2006, Salvatierra et al. 2010), aunque en los últimos años se ha incrementado el número de viveros con fines comerciales o de colecciones personales, sin embargo, aún no existe producción de plántulas con fines de restauración ambiental. Se hace necesario llevar a cabo acciones de conservación in situ y ex situ con proyectos de cultivo y restauración (Larridon et al. 2014).
Respecto de las poblaciones Eulychnia iquiquensis en el área cercana a Iquique, la de Punta Gruesa se extiende a lo largo de 5 km de costa y tiene un 45% de mortandad, quedando formada por 64 ejemplares con un rango de 0,10 a 5 m de altura; en la localidad de Patache, la población se extiende a lo largo de 3 km, con un 42% de mortandad y está formada por sólo 15 ejemplares de 0,4 a 3,7 m (Pinto 2007).
En este trabajo damos cuenta de resultados relacionados con la restauración de las poblaciones de Eulychnia iquiquensis en el norte de Chile. El trabajo consistió en la instalación de atrapanieblas para experiencia piloto de restauración con plantas obtenidas ex-situ a partir de semillas y en la recuperación de ejemplares en su hábitat.
MATERIALES Y MÉTODOS
Durante los años 2011 y 2012 se trabajó en los altos del acantilado costero a 800 m de altitud en el ecosistema de niebla de Punta Gruesa situado a 20 km al sur de Iquique (Figura 1, Foto 1). La distribución de las plantas Eulychnia iquiquensis en el área donde se realizaron los trabajos se muestra en la Figura 2, Foto 2 ).
Restauración: La experiencia piloto se realizó ubicando plántulas de Eulychnia iquiquensis bajo atrapanieblas, el trasplante se hizo antes de que comenzaran los nublados de invierno, durante mayo-junio. Para llevar a cabo esta experiencia se contaba con plántulas cultivadas a partir de semillas. Los ejemplares se seleccionaron por clases de tamaños: entre 10,5 y 19 cm de altura los que corresponden aproximadamente a ejemplares de 8 a 10 años de edad, eligiéndose los ejemplares más robustos para plantarlos el primer año 2011. Luego, al año siguiente, 2012, por los buenos resultados obtenidos se plantaron ejemplares más pequeños: de 3 a 4, de 6 a 9 y de 10 y 16 cm de altura correspondientes a 2, 6 y 8 años de edad aproximadamente. En abril de 2014 se plantaron en Punta Gruesa 12 ejemplares más de Eulychnia iquiquensis, de 7 a 16 cm de altura, quedando finalmente una población de 60 plantas juveniles introducidas, lo que cuadruplica la población original existente de 14 plantas.
A las plantas trasplantadas en Punta Gruesa se las regó dos veces con 2,5 litros por planta, por vez, durante el verano, a fines de enero y comienzo de marzo del 2012, acarreando bidones de agua desde Iquique.
Recuperación: en el sector de Punta Gruesa existen 14 ejemplares adultos de Eulychnia iquiquensis a lo largo de 500 m en el borde superior del acantilado costero. Para el fortalecimiento fisiológico a nueve de ellos se les instalaron atrapanieblas; los cinco restantes se mantuvieron como grupo control. Para monitorear el comportamiento se les midió la altura, el diámetro del tronco, el diámetro de la copa, el número de ramas y el número de flores; además, se marcaron dos ramas por ejemplar para medir su crecimiento. Los ejemplares se identificaron con etiquetas de fierro numeradas para permitir una fácil identificación en futuros monitoreos.
RESULTADOS
No se detectó un efecto notorio del atrapanieblas en la respuesta de la floración de las plantas. Las ramas mayores de las plantas adultas desarrollaron un número similar de botones entre 2 a 9 por rama, en ejemplares con y sin atrapanieblas, registrándose de 1 a 60 botones por planta. Del total de flores desarrolladas por planta con atrapanieblas sólo un 3 % logró fructificar y no hubo fructificación en plantas sin atrapanieblas.
DISCUSIÓN
Para el ecosistema, el uso de un atrapanieblas de 1,4 m de altura quintuplica la captación de agua; los 5,6 mm de lluvia de 2011 humedecieron el suelo al borde del acantilado entre 4 y 7 cm de profundidad: bajo los atrapanieblas la humedad alcanzó a más de 25 cm de profundidad y 1 a 2 m ladera abajo desde el atrapanieblas. Esto produjo un efecto positivo en la vegetación reflejándose en la aparición de una cubierta vegetal continua (Fotos 7 y 8 ), registrándose bajo ellos 15 especies diferentes de flora vascular y una especie de musgo.
Recuperación: Los ejemplares de Eulychnia iquiquensis ubicados bajo atrapanieblas triplicaron el crecimiento que producen los eventos “El Niño”: a mayor tamaño del tallo, mayor es el crecimiento. El crecimiento apical (3 a 6 cm) de los tallos de los ejemplares de Eulychnia iquiquensis sin atrapanieblas de 2011 fue similar al registrado durante “El Niño” de 2002, donde se registraron precipitaciones similares, por lo que la cantidad de agua recibida está en directa relación con el crecimiento de la planta. Las lluvias escasas como las de 2011 desarrollan una cubierta vegetal y tampoco ayudan a la aparición de polinizadores; para lograr producción de frutos hay que hacer una polinización manual.
Comentarios generales
La dificultad de acceso al sector de la plantación de Eulychnia iquiquensis en el sector Punta Gruesa ha impedido la destrucción de las instalaciones y el robo de plantas como nos ha ocurrido en otros sectores. Sin embargo, el campo dunario que hay que atravesar es muy frecuentado por los cultores del motocross y del “jeepeo”, incluido el rally Dakar que ya ha cruzado el extremo sur de este ecosistema por tres años consecutivos. El éxito de esta experiencia dependerá si se logra conseguir mantener un monitoreo continuo tanto de los atrapanieblas y rejillas, como del crecimiento de las plantas por un período de 10 a 20 años hasta que alcancen unos 50 cm y hayan logrado establecerse. Interesante también sería poder llevar a cabo esta experiencia en forma más masiva a más largo plazo y lograr que plántulas cultivadas de dos a tres años de edad logren establecerse en el hábitat.
La duración de los atrapanieblas depende del tipo de material que se use. Cables de acero de 2 mm duran entre 3 a 4 años. Es mejor usar un poco más gruesos aunque esto lo encarece. Al tercer año al 20% de los atrapanieblas se les cortaron los cables de acero. La malla raschel de 65% de sombra dura de 4 a 5 años. Los apretadores y amarra cables para tensar la malla son de muy mala calidad. Lo más durable, a pesar de ser un método más lento, es coser la malla al cable de acero y a los largueros con hilo de red de pescador o fijarla con alambre forrado.
La niebla costera de por sí no humedece el suelo, de allí la importancia de recuperar las poblaciones de Eulychnia iquiquensis, que por ser un cactus columnar cumple la función de atrapanieblas, permitiendo el desarrollo de vegetación bajo ella. En la actualidad en estos ecosistemas quedan muy pocos ejemplares de especies arbustivas como Ephedra, Lycium, Nolana, Ophryosporus entre otras. Por ser capaz de resistir largos períodos de sequía Eulychnia estaría siendo la única especie formadora de micronicho para la flora y la fauna. La recuperación de sus poblaciones constituiría un paso hacia la restauración de estos ecosistemas.
Para los relictos de vegetación natural como es el caso de los ecosistemas de niebla del extremo norte de Chile la conservación y la preservación de los hábitat por sí solas son insuficientes, se deben planificar y llevar a cabo acciones concretas de restauración ambiental.
AGRADECIMIENTOS
Este artículo muestra parte de los resultados del Proyecto 026/2010 “Propuesta de desarrollo estratégico de recuperación de poblaciones de las tres grandes cactáceas columnares de Tarapacá” del Fondo de Investigación del Bosque Nativo, CONAF. Agradecimientos especiales a todos quienes participaron en el arduo trabajo de terreno.
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Citar este artículo como:
Pinto, R. 2014. Eulychnia iquiquensis (Schumann) Britton & Rose: uso de atrapanieblas para la restauración y recuperación de poblaciones en peligro en el extremo norte de Chile. Chloris Chilensis Año 17. N° 2. URL: http://www.chlorischile.cl