Año 7. Nº 1

APUNTES SOBRE LA VEGETACIÓN DE BOSQUE Y MATORRAL DEL DESIERTO
PRECORDILLERANO DE TARAPACÁ (CHILE)

Federico Luebert
Departamento de Silvicultura, Facultad de Ciencias Forestales, Universidad de Chile. Casilla 9206, Santiago.
E-mail: fluebert@uchile.cl

RESUMEN

Se describe la vegetación de la quebrada de Imagua (20º06'S, 69º15'O) en las cercanías de Mamiña, Región de Tarapacá (I), Chile. Se identificaron tres unidades de vegetación: Matorral desértico de Corryocactus brevistylus y Browningia candelaris, Bosque de Myrica pavonis y Matorral de Atriplex atacamensis y Ophryosporus pinifolius; la última correspondiente a un ecotono entre las dos anteriores. Los tipos de vegetación encontrados se encuentran escasamente distribuidos en Chile, a pesar de lo cual están muy poco representados en las áreas silvestres protegidas.

Palabras clave: flora de Chile, vegetación del desierto de Atacama, Myrica pavonis

ABSTRACT

The vegetation of the quebrada Imagua (20º06'S, 69º15'W), near Mamiña, Region de Tarapacá, is described. Three vegetation types were identified: Corryocactus brevistylus-Browningia candelaris desert scrub, Myrica pavonis forest, and Atriplex atacamensis-Ophryosporus pinifolius scrub is an ecotone between the first two. These vegetation types are rare in Chile, but are little represented in protected areas.

Key words: flora of Chile, the vegetation of the Atacama Desert, Myrica pavonis

INTRODUCCIÓN

El desierto de Atacama en la precordillera de los Andes occidentales se caracteriza por la presencia de formaciones vegetacionales dominadas por cactáceas columnares y arbustos bajos, con porcentajes muy reducidos de cobertura, que se distribuyen aproximadamente en altitudes entre 2000 y 2800 m, en las laderas rocosas del sudeste de Perú (Weberbauer, 1912; Rauh,1958; Galán de Mera & Orellana,1996; Arakaki & Cano, 2001; Galán de Mera & Gómez-Carrión, 2001; Galán de Mera et al., 2002) y nordeste de Chile (Poehlmann & Reiche,1900; Fuenzalida, 1965; Villagrán et al. 1982; Gajardo, 1983, 1994), donde tiene una expresión marginal. Es una vegetación que se encuentra fuertemente intervenida y de la cual existen muy pocos antecedentes específicos sobre estructura y composición.

La vegetación con cactáceas de las laderas desciende hacia las quebradas y conecta con un ecotono de composición específica diferente, para desembocar en una comunidad boscosa riparia propia del fondo de los valles. Esta última comunidad ha sido muy modificada por la presencia de asentamientos humanos de diferentes culturas, que han habitado las quebradas desde tiempos precolombinos (Niemeyer, 1961), debido a sus condiciones favorables para el desarrollo de una agricultura de riego que se mantiene hasta hoy. La presencia de actividades agrícolas ha impuesto limitaciones al estudio de la vegetación natural, la cual es prácticamente ignorada en la literatura científica vegetacional.

El propósito de esta nota es comunicar algunos antecedentes generales descriptivos sobre este tipo de vegetación, en el límite sur de su distribución geográfica. Es un área que, a pesar de haber sido habitada en el pasado, mantiene condiciones excepcionales para el estudio de las comunidades vegetales. 

 Sitio de estudio

El área de interés se encuentra ubicada en la quebrada de Imagua (20º06'S, 69º15'O-Figura 1), pocos kilómetros al sur de la localidad de Mamiña, a una altitud promedio de 2650 m, correspondiente a la comuna de Pozo Almonte, provincia de Iquique, Región de Tarapacá (I). La quebrada se encuentra prácticamente seca desde al menos comienzos del siglo XX (Riso Patrón, 1924), pero en algunos sectores se observan afloramientos de agua que en las situaciones más favorables llegan a constituir pequeños cursos de agua. En tales afloramientos, donde la vegetación natural del fondo de la quebrada se hace más exuberante, se observan claros signos de ocupación humana, en los que hasta hace pocos años algunos habitantes de Mamiña desarrollaban actividades agrícolas (Niemeyer, 1961). Aparte del estudio de Gunckel (1961) no existen antecedentes específicos publicados sobre la flora y vegetación del área.

 Vegetación

Tres grandes unidades de vegetación pueden ser reconocidas en el área de interés. Una unidad propia de las laderas, una de los fondos de las quebradas y una situación ecotonal entre ambas. La distribución característica de estas unidades se presenta en la Figura 2. La lista de las especies que se citan en el texto mostrando la familia y unidad de vegetación donde se encontraron, se muestra en la Tabla 1

1.      Matorral desértico de Corryocactus brevistylus y Browningia candelaris

Formación desértica de matorral con cactáceas columnares y arbustos bajos, con una cobertura vegetal que no supera el 10%. Se caracteriza fisonómicamente por la presencia de Corryocactus brevistylus, Haageocereus fascicularis, Ambrosia artemisioides y Browningia candelaris, esta última con abundancias muy bajas. Las especies asociadas más frecuentes son Atriplex imbricata, Opuntia sphaerica, y Notholaena nivea que crece entre las rocas.

La combinación de especies permite identificar esta unidad con la asociación Corryocacto aurei-Browningietum candelaris Galán de Mera y Vicente Orellana 1996, dentro de la clase Opuntietea sphaericae de los mismos autores. El relevamiento fitosociológico completo es el siguiente:

[Altitud: 2650 m, Exposición: SE, Pendiente: 70%, Sustrato: arenoso-pedregoso, Área: 400 m2] Corryocactus brevistylus 1, Haageocereus fascicularis 1, Ambrosia artemisioides 1, Browningia candelaris +, Atriplex imbricata +, Ephedra breana r, Opuntia sphaerica +, Oreocereus hempelianus r, Notholaena nivea +.

Este tipo de comunidad se distribuye entre 2000 y 2800 m, desde el Departamento de Arequipa en Perú (Galán de Mera & Orellana, 1996) hasta el área del presente estudio, que se encuentra cerca de su límite sur de distribución, correspondiente a la formación vegetacional del Matorral Desértico con Cactáceas Columnares (Gajardo,1994).

2.      Bosque de Myrica pavonis

Comunidad boscosa laurifolia, con un dosel de hasta 12 m de altura, dominada por Myrica pavonis en el nivel superior, con presencia de una estrata arbustiva de hasta 3 m de altura, en la que participan en forma destacada Baccharis scandens, Baccharis salicifolia, Cortaderia jubata, Equisetum giganteum, Escallonia angustifolia y Tessaria absinthioides, esta última generalmente en los márgenes del bosque; en forma discontinua, es posible observar individuos de Lupinus oreophilus. La estrata herbácea es muy pobre y generalmente se remite a los sectores más húmedos; está compuesta por Bidens andicola, Mimulus glabratus y, ocasionalmente, Distichlis spicata en las áreas de mayor salinidad.

Se necesitan más antecedentes florísticos para definir formalmente una unidad fitosociológica de composición específica constante. Probablemente está relacionada con la Cortaderietum jubatae Galán de Mera, Cáceres et González  2003, vegetación de cortaderas de los sectores riparios andinos de Ecuador, Perú y Bolivia (Galán de Mera et al. 2003), donde, sin embargo, la presencia de arbustos es marginal y el estrato arbóreo está completamente ausente. También presenta algunas relaciones florísticas, aún más estrechas, con la asociación de Cortaderia atacamensis (= Cortaderia jubata s.l.) descrita por Ackermann (2001) para los ríos Puripica y Aguas Blancas (Antofagasta), que también está presente en la quebrada de Caspana (obs. pers.) y posiblemente corresponde a una versión empobrecida, sin el estrato arbóreo, del bosque de Myrica.

No hay datos sobre la presencia de este tipo de bosque en Chile, pero se presume que debe habitar, o haber habitado, la mayor parte de las quebradas de la precordillera en el extremo norte, muchas de las cuales, como Lluta y Azapa, se encuentran casi completamente reemplazadas por cultivos agrícolas o bien están muy intervenidas. En el esquema de Gajardo (1994), la comunidad puede asimilarse al Matorral Ripario de las Quebradas y los Oasis, cuya expresión cartográfica debería extenderse tanto en altitud como en latitud.

 Myrica pavonis (Morella pavonis (C. DC.) C. Parra-O), comúnmente conocido como carza, pacama o huacán (Rodríguez & Quezada, 2003), es un árbol dioico, de copa globosa, que alcanza 12 m de altura, tronco sinuoso, color café grisáceo, de hasta ca. 80 cm de diámetro, corteza rugosa con fisuras transversales y protuberancias suberosas (Figura 3), hojas aromáticas, lineal-lanceoladas o en algunos individuos espatuladas, de margen entero o aserrado, base atenuada, ápice agudo u obtuso, flores apétalas, las masculinas reunidas en amentos de flores compuestas, fruto una drupa. Su distribución geográfica, se extiende en forma discontinua hacia el norte hasta el centro de Perú (Herrera 1941, Rodríguez et al. 1983, Brako & Zarucchi, 1993; Parra, 2002; Rodríguez & Quezada, 2003) y ha sido erróneamente citada para Ecuador, debido a la confusión que genera la localidad consignada en el ejemplar tipo (véase Parra, 2002). Al parecer tampoco existen antecedentes que impliquen la existencia de estos bosques en el área de distribución peruana de Myrica pavonis. La quebrada de Imagua constituye un nuevo límite sur para la especie (F. LUEBERT y L. KRITZNER 1978-1979, Herbario EIF), cuya distribución se extendería incluso hasta más al sur, en la quebrada de Guatacondo (20º56' S, Luis Faúndez, comunicación personal).

El género Myrica s.l. (incl. Morella, véase Parra, 2002) es el mayor representante de la familia Myricaceae, de distribución sub-cosmopolita. El origen de Myricaceae se remonta al Cretácico Superior y presenta afinidades sistemáticas con Betulaceae y Juglandaceae (Heywood,1985; Cronquist 1988; Judd et al. 1999), familias que no están presentes en el área de distribución chilena de Myrica pavonis, pero sí en el del resto de las especies sudamericanas de Myrica, i.e. Andes tropicales de Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela (Parra, 2002). Para Chile Central se conocen registros fósiles de Myrica del Eoceno Medio de Bullileo (VII Región, 36º14'S) que, junto a otros elementos neotropicales y pantropicales, se habría extinguido debido al comienzo de un  proceso de aridización y enfriamiento a partir de esa época (Hinojosa & Villagrán, 1997). Los bosques de Myrica pavonis de la quebrada de Imagua constituyen un relicto de vegetación de ambientes tropicales húmedos y cálidos. Biogeográficamente parece estar estrechamente relacionado con los bosques riparios de Alnus acuminata y Myrica pubescens de los Yungas de Perú y Bolivia (Navarro, 1997, Galán de Mera et al., 2002).

3.      Matorral de Atriplex atacamensis y Ophryosporus pinifolius

Matorral abierto dominado por Atriplex atacamensis y Ophryosporus pinifolius, que alcanzan cerca de 1 m de altura. La cobertura total de la vegetación apenas supera el 10%. Las principales especies asociadas son Tarasa rahmeri, Krameria lappacea, Balbisia microphylla, Dunalia spinosa y Solanum (Lycopersicon) chilense, además de las acompañantes Atriplex imbricata, Baccharis scandens, Escallonia angustifolia y ocasionalmente Cortaderia jubata, provenientes de las otras comunidades.

Corresponde a una estrecha franja de vegetación arbustiva que marca la transición entre las dos comunidades anteriormente descritas, pero que posee una composición florística diferente, con algunas especies propias y otras provenientes de las unidades adyacentes, razón por la que se identifica como un ecotono (van der Maarel, 1990). La presencia de Atriplex atacamensis probablemente es indicadora de ciertos niveles de salinidad en el suelo. Podría estar florísticamente emparentada con la asociación Dunalio spinosae-Baccharidetum latifoliae Galán de Mera, Cáceres et González 2003, matorrales de los valles andinos de Arequipa  y Tacna, Perú, en cuya combinación florística (Galán de Mera et al. 2003: 140) se reconoce también la presencia de Dunalia spinosa y Tarasa rahmeri así como Ophryosporus peruvianus, que tomaría el lugar de O. pinifolius.

La comunidad parece tener un carácter extrazonal y puede ser asociada a la transición entre las formaciones vegetacionales (Gajardo, 1994) del Matorral Desértico con Cactáceas Columnares y la del Desierto de los Aluviones que en el área de estudio alcanza su límite norte de distribución.

 Intervención antrópica, singularidad y conservación

El área presenta importantes signos de intervención antrópica, que se reflejan tanto en la modificación del sustrato para la construcción de terrazas de cultivo, como en la presencia de especies introducidas con fines agrícolas y ornamentales. Una parte de los cultivos que se efectuaban en las terrazas eran destinados a la alimentación del ganado camélido, tal como actualmente ocurre en Mamiña (Medicago sativa). Otros productos eran destinados al consumo interno o a su comercialización local (Pyrus sp.). La presencia de Schinus molle también debe interpretarse como una introducción; los árboles probablemente eran plantados con fines ornamentales o con el objeto de dar sombra a los animales. También se observa un individuo de Aloe sp., y algunos ejemplares de Arundo donax, actualmente asilvestrados en los sectores de mayor humedad. Algunas malezas también forman parte del elenco de especies introducidas, donde destaca la presencia de Melilotus indicus, Chenopodium ambrosioides  y Polygonum aviculare.

En lo referente a la vegetación natural, las dos primeras comunidades descritas representan situaciones singulares. En el primer caso (matorral desértico de Corryocactus brevistylus y Browningia candelaris), el área de interés se presenta en el límite sur de distribución o muy cerca de él. Se trata de una comunidad que, si bien presenta un rango geográfico bastante amplio, puede haber sido intensamente explotada por los diversos usos que tienen las principales especies, Corryocactus brevistylus y Browningia candelaris (Pardo, 2002; Villagrán & Castro, 2004.), de modo que la situación actual correspondería a una fase degradada de la formación.

El caso del bosque de Myrica pavonis es aún más singular. No se tienen antecedentes de la existencia de este tipo de bosque en Chile, ni tampoco en el resto del rango de distribución de la especie dominante, aunque se han observado otras quebradas (e.g. quebrada de Parca), en las inmediaciones del área de estudio, que también presentan este tipo de vegetación. Posiblemente una de las razones de su escasez se deba a la fuerte presión antrópica que ha sufrido, producto del reemplazo de la vegetación original por áreas de cultivo en las áreas de distribución potencial del bosque, aunque tampoco existen antecedentes suficientes para una conclusión al respecto. Myrica pavonis se encuentra en Chile entre las especies amenazadas con la categoría de Vulnerable (Benoit, 1989).

Las formaciones vegetales de la quebrada de Imagua presentan en Chile niveles de protección muy bajos en  relación con algún umbral que pueda considerarse como aceptable para su conservación como sería por ejemplo preservar al menos un 10% de la superficie total de la unidad. Las formaciones del Matorral Ripario de la Quebradas y los Oasis y el Desierto de los Aluviones (Gajardo, 1994), no están protegidas por el SNASPE, mientras que el Matorral Desértico con Cactáceas Columnares recibe protección por el SNASPE en menos de un 2% de su superficie total (Luebert & Becerra, 1998).

AGRADECIMIENTOS

A Llara Kritzner por su permanente apoyo, especialmente en el trabajo de terreno. A Rodolfo Gajardo por sus observaciones y comentarios críticos al manuscrito. A Luis Faúndez por sus comentarios, a Mélica Muñoz por su disposición para la consulta de bibliografía del Herbario SGO y a Andrés Holz por el envío de bibliografía.

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Citar este artículo como:

Luebert, F. 2004. Apuntes sobre la vegetación de bosque y matorral del desierto precordillerano de Tarapacá (Chile)
Chloris Chilensis Año 7. Nº1. URL: http://www.chlorischile.cl


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