Año 9. Nº 1


CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LA FLORA DEL BOSQUE DE LENGA (Nothofagus pumilio (Poepp. et Endl.) Krasser)
EN LA ZONA CENTRO-SUR DE SU DISTRIBUCIÓN NATURAL

 

LORENA FLORES TORO

Departamento de Botánica, Instituto de Biología, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso,
Casilla 4059, Valparaíso, Chile.
E-mail: lorena.flores@chile.com

 

RESUMEN

 Se estudió la composición florística de los bosques de Nothofagus pumilio (Poeep.et Endl.) Krasser (lenga) que prosperan en la cordillera de los Andes de la X Región (40º y 43 º LS), en un gradiente altitudinal de los 920 hasta los 1.480 m.

Se trabajó con 83 censos de vegetación levantados con la metodología fitosociológica de la Escuela de Zürich-Montpellier. La flora está compuesta de 97 especies de plantas vasculares. En el espectro biológico dominan las hierbas perennes y faltan por completo las anuales. Las especies más importantes de estos bosques son: Nothofagus pumilio, Drimys andina, Valeriana lapathifolia, Maytenus disticha, Macrachaenium gracile, Viola reichei, Adenocaulon chilense, Escallonia alpina, Rubus geoides, Blechnum penna-marina y Berberis serrato-dentataExisten diferencias en las floras de  estos bosques asociadas al nivel altitudinal y a las diferencias estructurales en referencia a la dominancia de arbustos o herbáceas hemicriptofíticas en el sotobosque, independiente de la composición florística y el nivel altitudinal.

 Palabras clave: Bosque magallánico caducifolio, flora, espectro florístico, Nothofagus pumilio, lenga

 

INTRODUCCIÓN

 

Los bosques puros de N. pumilio se extienden a lo largo de la cordillera de Los Andes desde los 35º35`S hasta el extremo austral del continente, en los 56º S (Ormazabal & Benoit, 1987). Su distribución latitudinal se extiende por más de dos mil kilómetros, abarcando desde un clima mediterráneo, pasando por uno templado lluvioso hasta un clima subantártico. A lo largo de todo este recorrido presenta una composición florística muy variada y numerosas asociaciones vegetales de contacto (Hildebrand-Vogel et al., 1990; 1991, Hildebrand-Vogel 2002).

De acuerdo a Donoso (1981), estos bosques pertenecen al tipo forestal Lenga. Fuenzalida (1965) y Pisano (1954) los clasifican como bosque patagónico transandino y bosque magallánico caducifolio.  Schmithüsen (1956)  los clasifica  como bosques deciduos subantárticos. De acuerdo a con la tipología fitosociológica, estos bosques conforman la clase Nothofagetea pumilionis Oberdorfer 1960 em. Freiberger 1985. Finalmente, Gajardo (1994) en su clasificación de la vegetación natural de Chile, ubica a estos bosques en la Región del Bosque Andino Patagónico, Sub-región de las Cordilleras Patagónicas; caracterizados por una estrata arbórea monoespecífica de lenga, un sotobosque ralo y una estrata herbácea muy pobre en especies.

En el presente artículo se entregan los resultados del estudio los bosques de N. pumilio que prosperan  en la zona centro-sur de su distribución natural, con base en 83 censos fitosociológicos levantados en la cordillera de Los Andes de la Décima Región, con objeto de profundizar en el conocimiento científico y valoración del patrimonio natural de nuestro país.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

 

Área de estudio

 

 El área de estudio se ubica en la ladera occidental de la cordillera de Los Andes, entre las latitudes 40º  y 43º S, provincia de Valdivia, X Región de Chile. En ésta área se seleccionó diez sitios de muestreo, entre los 920 y 1480 m de altitud (Fig.1).

Geológicamente, la zona está constituida por rocas volcánicas de carácter andesítico-basáltico, originadas en el lapso de tiempo comprendido entre finales del Pleistoceno y el reciente, incluyendo en muchos casos eventos históricos (Subiabre & Rojas, 1994). Los suelos corresponden al tipo trumao de cordillera, originados por la depositación directa de arenas volcánicas recientes de naturaleza basáltico andesítico, mezcladas con cenizas y pómez, derivadas de la actividad volcánica cuaternaria (Besoaín, 1985). La profundidad de estos suelos es variable, encontrándose suelos profundos, medianamente delgados y delgados, dependiendo de la topografía, cubierta vegetal e historial de eventos volcánicos recientes (Peralta, 1980; Schlatter, 1994).

Estos bosques se encuentran dentro de la región bioclimática temperada de Chile, ocupando el piso supratemperado descrito por Amigo & Ramírez (1998). De acuerdo con la clasificación climática de Köeppen, citada por IREN (1974), el régimen climático bajo el cual prosperan estos bosques corresponde al tipo G, clima de montaña, caracterizado por una alta precipitación media anual, que fluctúa entre 2.500 y 4.000 mm, gran parte de estas precipitaciones (a lo menos un tercio), caen en forma de nieve, la que permanece desde mayo hasta mediados de enero en estos sitios, por efecto de la altitud (Montaldo, 1966; Freiberg, 1985; Veblen et al., 1978). La temperatura media anual está comprendida entre los 9º C y los 6º C. La oscilación media anual es de aproximadamente 10º C, teniendo en invierno una temperatura mínima muy cercana a los 0º C. La temperatura mínima promedio mensual, registrada en la estación meteorológica "Aguas Calientes", que caracteriza a este clima, es de 3,9 º C y la máxima promedio mensual es de 14,2º C. El número de días con heladas, en promedio, fluctúa entre 50 y 150 al año, ocurriendo éstas incluso durante el verano (Subiabre & Rojas, 1994). 

 

Métodos

 

 El catálogo florístico se confeccionó a partir de 83 censos de vegetación levantados en rodales puros de Nothofagus pumilio, siguiendo la metodología fitosociológica propuesta por Braun - Blanquet (1964), actualizada por Müeller-Dombois y Ellenberg (1974). Los censos fueron levantados a lo largo de todo el gradiente altitudinal en cada uno de los sitios de muestreo, en parcelas  homogéneas de 100 m2, superior al área mínima de 16 m2, determinada según la metodología propuesta por Ellenberg (1956). La identificación de los taxa,  se realizó de acuerdo a la literatura pertinente, entre otras, Correa, 1969 - 1984; Moore, 1983; Muñoz, 1966; Muñoz, 1980; Landrum, 1999; Marticorena & Rodriguez, 1995; 2001 y 2003;. Además se consultó los Herbarios de la Universidad Austral de Chile (VALD); Universidad de Concepción (CONC) y Universidad Católica de Valparaíso (UCVA).      

La nomenclatura científica y el origen de las especies (nativo - introducido), se tomaron de los trabajos de Cronquist (1981), Marticorena & Quezada (1985), Marticorena & Rodríguez (1995, 2001, 2003), Marticorena (1990), Arroyo et al. (1990, 1996) y Villagrán et al. (1974, 1997). Las formas de vida se determinaron según la clave de Ellenberg & Mueller-Dombois (1967), basada en el sistema creado por Raunkiaer (1937). Las lianas, epífitos y parásitos fueron incluidos como fanerófitos. El valor de importancia se calculó para todas las especies (excepto epífitos y parásitos), a partir de la tabla fitosociológica, según la metodología propuesta por Wikum y Shanholtzer (1978).

El trabajo de terreno se realizó entre los meses de enero a marzo, pues en este período del año, los bosques de N. pumilio se encuentran en su máximo desarrollo florístico y vegetacional (Uriarte & Grosse, 1991).

 

 RESULTADOS

 

Riqueza y composición

 

La flora de los bosques de Nothofagus pumilio de la X Región alcanza a unos 97 taxa, de los que se logró identificar 87 al nivel de especie, 7 al de género y 3 al de familia (Poaceae), debido fundamentalmente a la falta de elementos taxonómicamente relevantes en los ejemplares por la época de colecta, siendo imposible volver a los sitios en otro tiempo, debido a lo inaccesible de los lugares. Esta flora se distribuye en 4 clases, 40 familias y 65 géneros (Tabla 1). La clase mejor representada es Magnoliopsida (dicotiledóneas) que reúne un total de 59 especies, representando al 60,8% de la flora de estos bosques. Estas especies están agrupadas en 28 familias, de las cuales Asteraceae y Rosaceae presentan la mayor cantidad de especies, con 12 y 5 respectivamente. Le siguen Ranunculaceae, Berberidaceae, Ericaceae y Nothofagaceae con 4 especies cada una. Finalmente hay 18 familias con una sola especie cada una. La clase Liliopsida, representa el 28,9 % de l as especies, reunidas en 7 familias, de las que las más importantes son Poaceae y Cyperaceae con 14 y 6 especies cada una respectivamente. Hay dos familias con una especie cada una: Bromeliaceae e Iridaceae. Por último, los Pteridófitos (Lycopsida y Filicopsida), representan solo el 10% de la flora de estos bosques (Anexos: 1.a (Pteridophyta); 1-b (Monocotiledóneas) y 1-c (Dicotiledóneas).

 

Origen fitogeográfico y espectro biológico

De las especies identificadas, el 100% corresponde a nativas, lo que indica la nula o poca intervención antrópica de estos ecosistemas. No obstante, el espectro biológico, es poco diverso, con ausencia de terófitos y predominio de hierbas perennes (Tabla 2).

Entre las especies herbáceas, las hemicriptófitas son las más abundantes, con un 50,52 % de las especies. Le sigue en abundancia la forma de vida fanerófita, sin embargo, del 34,02 % de estos, solo 4 son árboles: Nothofagus pumilio (lenga, foto 1), N. antarctica (ñirre, foto 2), N. dombeyi (coigüe, foto 3) y N. betuloides (coigüe de Magallanes). Los tres últimos, participan solo en forma ocasional en este bosque. El resto de los fanerófitos son fundamentalmente arbustos bajos (1,5 m de alto), que en raras ocasiones pueden llegar hasta los 3 metros de altura. Las lianas, epífitos y parásitos están muy poco representados en estos bosques. La presencia de caméfitos (12,37%) en el espectro biológico, indica rigurosidad climática, lo que puede asociarse a la permanencia de la cubierta de nieve en estos sectores. Por otra parte, el alto porcentaje de hemicriptófitos refleja una alta humedad, lo que al mismo tiempo determina la baja presencia de geófitos. La carencia de terófitos podría estar asociada a una corta temporada de crecimiento, sumado a las bajas temperaturas registradas en estos ecosistemas. 

 

Valor de importancia

Los arbustos más importantes en los bosques de lenga de la X Región, son: Drimys andina, Maytenus disticha, Escallonia alpina y Berberis serrato-dentata. Los más frecuentes de encontrar son Maytenus disticha y Drimys andina (foto 4). Entre las herbáceas, las más frecuentes e importantes son: Valeriana lapathifolia, Macrachaenium gracile, Viola reichei (foto 5), Adenocaulon chilense (foto 6) y Rubus geoides. Finalmente, el helecho más frecuente en estos bosques es Blechnum penna-marina. El resto de las especies registra valores de importancia inferior a 5.0, reflejando su escasa presencia y cobertura en los censos (Anexos: 1.a (Pteridophyta); 1-b (Monocotiledóneas) y 1-c (Dicotiledóneas).

 

DISCUSIÓN

 

Este trabajo reveló que los bosques puros de Nothofagus pumilio que prosperan en la cordillera de Los Andes, de la X Región, representan ecosistemas prístinos, sin rastros evidentes de intervención antrópica, hecho respaldado por el origen nativo de su flora. Esta situación es única para este tipo de bosques y se debe probablemente, a la inaccesibilidad de los sitios que fueron estudiados. Si se compara  con las listas de especies provenientes de los trabajos en bosques de N. pumilio realizados por otros autores, en sitios tales como: Vilches (San Martín et al.,1991), Villarrica (Finck, 1996), Villa O'Higgins (Vogel et al., Manuscrito no publicado), Tierra del Fuego (Arroyo et al., 1995), Patagonia Austral (Roig et al., 1985) y la vertiente oriental de la cordillera de los Andes, Bariloche, Argentina (Naumann, 1996), se constata que en el elenco florístico de todos estos sitios participan elementos de origen exótico (introducidas), generalmente malezas europeas, indicadoras de pastoreo, señalando con su presencia la alteración zooantrópica de dichos bosques.

El inventario florístico de los bosques en estudio, reveló que albergan un total de 97 especies de plantas vasculares. Sin embargo, el número promedio de especies por censo, considerando todos los sitios censados es de tan solo 15,7 especies. El número mínimo de especies registradas por censo fue de 9, en Sierra Escondida (foto 7 ) y el máximo registrado fue de 23, en Futaleufú (foto 8). Si se compara la diversidad florística de los bosques de N. pumilio del área de estudio, con los de la misma latitud, pero de la vertiente oriental de la cordillera de los Andes (Naumann, 1996), ambos presentan prácticamente el mismo número de especies por censo, sin embargo, los últimos se encuentran profundamente degradados, pues en ellos participa una gran cantidad de especies exóticas.     

El espectro de formas de vida de estos bosques es muy simple, dominado por herbáceas (hemicriptófitos), seguido por fanerófitos y caméfitos. La abundante humedad determinaría la baja representación de geófitos y una corta temporada de crecimiento la ausencia de plantas anuales. Estos resultados difieren notablemente de los resultados obtenidos por San Martín et al. (1991) para los bosques puros de N. pumilio de Vilches (35º36' - 71º03'). Estos autores determinaron un 55,6% de presencia para los fanerófitos, seguidos de bajos porcentajes de hemicriptófitos y criptófitos (14,5% respectivamente), luego por los caméfitos (12,9%) y finalmente terófitos con un 3,2%. Estas diferencias serían el reflejo de las distintas condiciones climáticas a que están sometidos los bosques de lenga a lo largo de su distribución natural. Los bosques del sector "Vilches", prosperan bajo un clima de tendencia mediterránea subhúmeda, con una precipitación media anual de 1.000 mm, con nevazones invernales esporádicas (Di Castri & Hajek, 1976). De modo que, la temperatura media, mas templada, condicionaría la alta predominancia de fanerófitos, al tiempo que, la menor humedad determinaría la baja presencia de hemicriptófitos, con una tendencia al aumento de geófitos y terófitos

Aun cuando los censos fueron levantados en bosques puros de Nothofagus pumilio, estos difieren bastante en su composición y abundancia de especies, dependiendo principalmente de la altitud, de modo que en los censos que fueron levantados en los límites altitudinales inferiores del bosque participan taxa provenientes del bosque siempreverde con el que limitan, tales como: N. betuloides, N. dombeyi, Azara lanceolata, Desfontainia spinosa, Philesia magellanica (foto 9). Pseudopanax laetevirens, Blechnum magellanicum, entre otras, y en los censos levantados en los límites altitudinales superiores, aparecen elementos fundamentalmente herbáceos provenientes de las praderas altoandinas, como: Perezia pedicularifolia (foto 10), Caltha appendiculata, Marsippospermum phillipii, Poa rigidifolia y Senecio chionophilus.

No obstante lo anterior, e independiente de la altitud, en estos bosques se puede distinguir básicamente dos tipos de comunidades que difieren notablemente entre sí. La primera con un sotobosque arbustivo abundante, con Drimys andina (foto 11),  a veces acompañado por Berberis serrato-dentata y una segunda comunidad carente o con muy poco estrato arbustivo (foto 12), pero con una alta participación de hierbas principalmente, hemicriptófitas en roseta. Estas diferencias en la flora del sotobosque junto con otros elementos, permitieron distinguir varias asociaciones vegetales y unidades sintaxonómicas de menor jerarquía, dentro del llamado bosque puro de lenga, las que se detallan en el trabajo de Flores & Hildebrand-Vogel (2006).

En los niveles altitudinales superiores de la transecta, justo por encima del bosque de lenga, se pudo constatar que el "krummholz" o matorral achaparrado de altura (foto 13) está constituido principalmente por N. pumilio. Esta información, corrobora lo señalado por Veblen et al. (1977), quienes afirman que el Krummholz es preponderantemente de N. pumilio con algunos escasos ejemplares de N. antarctica (ñirre), ambos creciendo achaparrados por efecto del peso de la nieve, fuertes vientos y poco desarrollo del suelo (Donoso, 1981; Pisano, 1974; Droppelmann, 1983). Otros autores señalan, que más que una simple respuesta morfológica a condiciones adversas, la forma achaparrada de ñirre (Ramírez, 1985) y lenga (Barrera et al., 2000), serían formas de vida, con ventajas funcionales frente a las formas de vida arbórea de ñirre y lenga respectivamente, para enfrentar las condiciones rigurosas de su hábitat de altura.

El único sitio en que se observó un krummholz conformado predominantemente por N. antarctica fue en  el cerro Yate. Probablemente debido a condiciones extremas de sitio que determinarían un régimen hídrico deficiente para el desarrollo de lenga, incluso en su forma achaparrada (Droppelmann, 1983; Schlatter, 1994). Según Veblen y Schlegel (1982), el krummholz de N. antarctica se desarrolla en las áreas más secas, extendiéndose en la vertiente argentina de la cordillera de los Andes. Por otra parte, Veblen et al. (1977), establecen que N. antarctica actúa como pionero en las áreas con escorias poco estables y que N. pumilio lo reemplazaría gradualmente en sitios sin alteración. De acuerdo con lo expresado, la composición actual del krummholz obedecería no sólo a las condiciones de sitio permanentes, sino también al historial de factores alogénicos que han provocado perturbaciones en esos sectores. En Futaleufú, la franja de krummholz  no se presenta, de modo que el bosque limita directamente con la estepa altoandina (foto 14), corroborando lo afirmado por Veblen & Schlegel (1982), quienes aseguran que en la mayoría de los casos, el krummholz no se presenta y que los rodales puros de lenga, colindan directamente con las praderas de gramíneas y subarbustos hacia mayores altitudes. Todos estos antecedentes ponen de manifiesto la interpretación errónea de algunos autores que en el pasado postularon que el límite del bosque en la región de la pluviselva valdiviana, estaba compuesto por una franja continua  de krummholz de N. antarctica.

           

CONCLUSIONES

 

·        Los bosques de Nothofagus pumilio que prosperan en la cordillera de los Andes entre los 40º y 43º Sur, se  encuentran en estado prístino, confirmado por el caracter exclusivamente nativo de su flora.

·        La flora de estos bosques se compone de 97 especies de plantas vasculares, con dominancia de hemicriptófitas.

·        Se detectaron diferencias florísticas claras entre estos bosques, las que se reflejan en un recambio de especies asociado a la variación de la altitud.

·        Se determinaron diferencias estructurales del bosque de lenga en relación con la dominancia de arbustos o hierbas en el sotobosque, independiente de la composición florística y del nivel altitudinal.

·        Las especies más importantes de los bosques de lenga de la X Región son: Drimys andina, Valeriana lapathifolia, Maytenus disticha, Macrachaenium gracile, Viola reichei, Adenocaulon chilense, Escallonia alpina, Rubus geoides, Blechnum penna-marina y Berberis serrato-dentata.

·        El límite del bosque en la X Región esta formado por una franja discontinua de krummholz de N. pumilio con individuos aislados de N. antarctica. En raras ocasiones se presenta un krummholz dominado por N. antarctica. Frecuentemente el bosque limita directamente con la estepa altoandina con ausencia de krummholz.

           

 AGRADECIMIENTOS

A la Dra. Renate  Hildebrand-Vogel por su constante apoyo y valiosa entrega de conocimientos y experiencia en el estudio de los bosques de lenga. A la Sociedad Científica Alemana por haber

financiado este trabajo a través del Proyecto DFG Hi 535/2-1. 


 

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 CITAR ESTE ARTÍCULO COMO:

 

Flores, L. 2006. Aspectos sobre la flora del bosque magallanico caducifolio en la zona centro sur de su distribución natural.

Chloris Chilensis Año 9 Nº 1. URL: http://www.chlorischile.cl

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