Año 5. Nº 2

Jardín Botánico Chagual: una creación necesaria para la ciudad de Santiago de Chile.

A. Echenique, C. Kenrick, M. V. Legassa
Corporación Jardín Botánico Chagual

a.echenique@mi-mail.cl, ckenrick@entelchile.net, mvlc@adsl.tie.cl

En septiembre del año recién pasado, se concedió personalidad jurídica a la entidad  Corporación Jardín Botánico Chagual. Esta corporación  integrada por el Ministro de Vivienda y Urbanismo, el Alcalde de Vitacura y los Directores del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias, el Parque Metropolitano de Santiago, la Fundación Chile y la Corporación del Patrimonio Cultural, se funda con el propósito de establecer un jardín botánico y un centro cultural dedicado a la exhibición, conservación, estudio e investigación de la flora de la zona de clima mediterráneo de Chile y, a través de ellos, contribuir al desarrollo de una cultura con capacidad para valorar la naturaleza y las comunidades vegetacionales de ese territorio.

La zona de clima mediterráneo de Chile, y las otras cuatro regiones en las que este clima ocurre en el mundo, representan un área muy poblada y muy pequeña dentro de la superficie total de la tierra (menos del 5%).   Esta peculiaridad, y el hecho de que sean también zonas muy ricas en especies y endemismos, hacen que la toma de medidas  para proteger la biodiversidad y la flora nativa de estas regiones, así como la educación y concientización acerca de su valor patrimonial y biológico, sea cada  vez más urgente. Conservación Internacional (http://www.biodiversityhotspots.org/ ) ha hecho un fuerte llamado de atención sobre la situación de las zonas de clima mediterráneo del mundo al incluirlas, parcial o completamente, entre los 25 hotspots o zonas de alto riesgo de biodiversidad de la tierra.

Las colecciones de plantas vivas que se exhiben en los jardines botánicos tienen algunas ventajas  que no poseen las demás formas en las que es posible conservar y utilizar las plantas o sus partes, más allá de sus hábitats originales.  El hecho de estar vivas, reunidas en un solo lugar, documentadas y respaldadas en registros científicos, las hace atractivas, accesibles y potencialmente útiles para  una amplia  gama de usuarios. Estas características hacen posible que estas instituciones aborden diversos propósitos relacionados con la conservación y educación acerca de las plantas, en un  mismo espacio físico.

 Por su importancia cultural y su potencial impacto al nivel social, la dirección del  Parque Metropolitano consintió en que el Jardín Botánico Chagual se desarrollara al interior de ese mismo parque, y dispuso una superficie total de 33.9 hectáreas, para tal efecto. Aunque el terreno tiene varios accesos potenciales, el único actualmente  habilitado está sobre la Avenida Comodoro Arturo Merino Benítez -entrada al Vivero Leliantú-  comuna de Vitacura, arteria que corresponde al deslinde sur, con un frente de 1.180 metros.  Al interior se presenta una topografía mixta con alternancia de zonas planas, de pendientes, quebradas, taludes y pequeñas colinas. Las pendientes  varían entre 12% y 47% de inclinación (Figura 1). En líneas generales de la inspección ocular, excepción hecha de algunos ejemplares aislados de Maytenus boaria, Muehenbeckia hastulataTrevoa quinquinervia, una colina dominada por Acacia caven y algunos sectores en que abunda la Colliguaja odorifera y ciertas hierbas anuales como Pasithaea coerulea, Leucocoryne y Solanum ligustrinum, se observan  escasas muestras de vegetación  natural en el terreno. 

Primer Taller de Discusión

Concebir un jardín botánico representa un enorme desafío desde el punto de vista técnico, financiero y de la especialización de los recursos humanos que requiere.  En particular en el contexto de un mundo globalizado y en países como el nuestro, con tantas carencias básicas no resueltas.  Por ello, una vez obtenida la personalidad jurídica, la primera acción institucional que emprendieron  las gestoras de esta Corporación -Antonia Echenique, Catherine Kenrick y M. Victoria Legassa- fue abrir una discusión con la comunidad científica, en torno de los alcances y  fundamentos que inspiraron este proyecto de jardín botánico. La iniciativa  se concretó exitosamente en el taller “Bases para la definición de Colecciones del Jardín Botánico Chagual” durante los días 3 y 4 de octubre recién pasado, en la Casa de la Cultura Anahuac, al interior del Parque Metropolitano (Figura 2).

El trabajo del taller se estructuró en torno a la presentación de la propuesta del Proyecto Jardín Botánico Chagual y la presentación de 10 trabajos  a cargo de connotados botánicos y especialistas.  El contenido y la discusión se centraron en 3 ejes temáticos:

1. El  desafío de establecer y mantener un jardín botánico regional en el siglo XXI considerando su  potencial como referente nacional e internacional. La utilidad de sus colecciones para el trabajo científico y para la conservación de la biodiversidad; su papel en la educación para la conservación y en la difusión del conocimiento científico acerca de las plantas y su importancia biológica, económica y sociocultural.

Estos temas se abordaron a partir de la  experiencia de un jardín botánico internacional recientemente creado -el  Jardín Botánico de Barcelona- y los dos más importantes nacionales; el Jardín Botánico  Nacional de Viña del Mar y el de la Universidad Austral de Valdivia.

2. Identificación  y caracterización de las comunidades vegetacionales de la zona de clima mediterráneo; taxa,  fenómenos y temas de importancia para  representar en el Jardín Botánico Chagual.

3. Estado de conservación, usos, importancia cultural y propagación de plantas nativas chilenas de la región.

Estos dos últimos temas se abordaron a partir de los acercamientos que proporcionaron destacados profesionales y estudiosos especializados en aspectos de la flora nativa de esta zona de Chile como: comunidades vegetales; ecología; análisis florístico; arquitectura, fenología y patrones de regeneración;  conservación; importancia ornamental y etnobotánica chilena. 

Adicionalmente, el trabajo de discusión se complementó con un recorrido por el terreno y el vivero del jardín botánico, permitiendo que los participantes emitieran sus opiniones con base en sus propias observaciones sobre el estado y el potencial que ofrecen las instalaciones existentes y todo el lugar (Figuras 3 y 4).

Aportes, validaciones y observaciones de orden general.

La comunidad científica valoró positivamente el hecho de que el proyecto esté legal e institucionalmente respaldado por una corporación sin fines de lucro en la que participan importantes entidades públicas y privadas. La valoración alcanzó, además, a que un jardín botánico en Santiago, podría complementar la cobertura del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas, conservando especies con problemas en la región que no han podido ser protegidas por quedar en áreas más intervenidas y con mayor población. Además, dada su posición geográfica, a la latitud de Santiago y al interior del valle central, vendría a complementar las colecciones de plantas nativas ya existentes en los jardines botánicos nacionales de Viña del Mar y Valdivia.

Se destacó también, el potencial de un jardín botánico de estas características, para  proveer material de intercambio (plantas vivas, semillas) con otras instituciones equivalentes en el mundo.

La localización en Santiago permitiría que cumpla un papel para el millar de  estudiantes capitalinos que en uno u otro momento de su formación requieren hacer trabajos prácticos o de investigación relacionados con la información y soportes que podría ofrecer este jardín.

Finalmente, se destacó que el jardín botánico se podría transformar en un significativo  espacio de carácter cultural para el turismo citadino.

Respecto de la discusión en torno al rol de este jardín botánico, en la etapa actual destacamos:

- Cumplir con la tríada conservación-educación-investigación de todo jardín botánico, priorizando el rol de protección de la biodiversidad.

- Organizar colecciones y exhibiciones que reflejen el conocimiento que se tiene de las especies y las comunidades. Transmitir vivencias y mostrar prácticas de manejo y mantención que ilustren este conocimiento permitiendo una mayor comprensión de los componentes de la naturaleza y el paisaje.

-  Desarrollar una función de concientización, en el nivel de toma de decisiones político  administrativas, en reparticiones públicas y privadas que estén en posición  de cumplir un rol en la facilitación de gestiones administrativas o de generación de recursos para realizar conservación ex situ.

-  Convertirse en una plataforma científica, mediante la  generación de proyectos de investigación que vayan resolviendo los desafíos que presentará el establecimiento y la mantención de las colecciones vivas así como de otros elementos implicados en el desarrollo del jardín.  Dichos proyectos tendrían que ser de interés tanto para el jardín botánico como para las instituciones interesadas en colaborar para realizar y ejecutar las propuestas, sean universidades, institutos de investigación, SAG; CONAF; INIA, u otras interesadas en realizar investigación vía proyectos.

-  Erigirse en un centro de referencia y consulta de la flora de la zona de clima mediterráneo de Chile, para estudiantes universitarios y otros usuarios, reuniendo y difundiendo información científica actualmente dispersa, papel que no cumple hoy en día cabalmente ningún centro de investigación o universidad. 

Espacios y elementos ordenadores del proyecto

 Las colecciones se organizarían   en torno a tres grandes ejes ordenadores: representación de comunidades naturales, establecimiento de jardines temáticos y colecciones de exhibición.  Dichas colecciones vivas se complementarían con otros elementos y soportes que formarían parte de los jardines -como un sistema de interpretación y señalética- y colecciones fotográficas,  información virtual, imágenes de microscopio y  diaporamas  entre otros soportes que se ofrecerían al nivel de un centro de educación.

En el área de jardines también hay que dar cabida a espacios para experimentación. Estos espacios podrían desarrollarse  en colaboración con viveristas (cultivo e introducción de nativas no tradicionales en jardinería, xerojardinería, desarrollo de cultivares y nativas ornamentales "mejoradas", etc.)

Un centro cultural y educativo podría contar con una biblioteca, un herbario de referencia de las colecciones del JB, un centro de documentación en el que se disponga de una base de datos que incluya elementos georeferenciados (GPS) y abrir una ventana electrónica de acceso al jardín. La informática es un importante medio para complementar y compatibilizar la información sobre las colecciones vivas, pudiendo representarse por ejemplo, la filogenia de estas especies, a nivel del computador. 

También se consideró la idea de proyectar un centro de investigación en botánica.

Enfoque y ordenamiento de colecciones.

Respecto del enfoque, se recomienda que asuma un carácter regional, centrado en  la representación  y conservación de las poblaciones de plantas de la zona de clima mediterráneo de Chile (entre los 30º y 38º). Al nivel nacional, la fragilidad ambiental de la zona y la necesidad de protegerla hacen muy adecuada la generación de un jardín botánico que propague, conserve y eduque acerca de la composición y características de esta flora.

Este enfoque se enfatizaría mediante una representación ecológica de  la diversidad presente en las 3 franjas de relieve de la zona: costera, intermedia y montañosa y daría  coherencia a los objetivos generales de  conservación de la biodiversidad y educación para la conservación que atraviesan el proyecto. Los ordenamientos con base en las comunidades naturales y las afinidades ecológicas ofrecen mayores posibilidades que la antigua ordenación taxonómica, actualmente sujeta a muchas revisiones y cambios.  Ofrecen la ventaja de que tienden a la conservación de poblaciones más que a la conservación  de especies  y dado que los componentes de la agrupación son ecológicamente afines, se simplifica su mantención al producirse  zonas con requerimientos afines.

En cuanto a límites, se propone hacer representaciones naturales de la vegetación existente hasta los 1.000 metros de altitud, por la cordillera de los Andes, y excluir de representar lo que está del lado poniente de la cordillera de la Costa. No obstante, en el afán de representar la mayor cantidad de tipos de vegetación posible, a futuro podría pensarse en representar incluso comunidades alto-andinas.

Esta definición ecológico territorial considera representar los bosques esclerofilos (que como comunidad son únicos en el mundo), bosques caducifolios, palmares, bosques pantanosos (humedales, petras), bosques ribereños (saucedales), además de los bosques relictuales de olivillo y de ciprés de la cordillera.  Bajo el dosel del bosque, se insertarían las especies acompañantes que corresponden, priorizando por sobre cualquier otro elemento, las especies endémicas y  con problemas de conservación.

Entre las especies de la vegetación andina, no forestal, elegir las especies  características de los arbustales sub-andinos, andinos y de la tundra;  en las formaciones vegetales  o unidades de paisaje,  poner énfasis en  las especies dominantes, las especies  endémicas y las que se encuentran en categorías de conservación.  En las colecciones de flora, por su parte, incluir especies dominantes, endémicas, en categorías de conservación y, también, las especies útiles.

Buscando resaltar el carácter regional del jardín y ofrecer un referente de comparación, complementarlo con muestras de comunidades y especies de las otras zonas mediterráneas del mundo.

Otro elemento importante de enfatizar es la representación de la vegetación de las zonas áridas, componente emblemático que no está representado en otros jardines de Sudamérica.

En cuanto a colecciones temáticas se recomendó generar las siguientes:

·        Espacios dedicados a endemismos.

·        Representación de comunidades acuáticas: humedales, dunas, estanques

·        Un espacio dedicado a la comparación de adaptaciones morfológicas.

·        Ordenación que destaque formas de vida (trepadoras, rastreras, geófitas).

·        Un espacio ordenado en forma sistemática, característico en la gran mayoría de los jardines botánicos y de utilidad  para la enseñanza de botánica. 

·        Un espacio en el que se rescaten los aportes de la botánica indígena. 

·        Especies de valor cultural: especies utilizadas en medicina folklórica, artesanía, tintóreas, etc.

·        Huerto hortícola con plantas agronómicas que permita mostrar usos actuales y tradicionales de las plantas (alimenticias, aromáticas, forrajeras).

·        Plantas medicinales (con propiedades químicas).

·        Especies de valor ornamental (especies exóticas, vistosas, llamativas).

·        Nativas precursoras de híbridas ornamentales producidas y comercializadas por jardines o viveros de otras latitudes.

Recomendaciones de políticas y otras disposiciones reglamentarias

Con el afán de facilitar el ingreso, registro y mantención y documentación de las especies destinadas a colecciones del jardín botánico, se sugirió:

· Generar un documento en el que se establezcan los criterios a seguir en relación a la obtención y la accesión de las especies destinadas a colecciones de referencia.

· Generar un reglamento para enfrentar la acción de rescate de colecciones y  presentarlo a las autoridades pertinentes, partiendo por CONAMA.  Proponer a las autoridades aplicar una normativa general para todo el país. En esta materia seguir los criterios utilizados en los estudios de impacto ambiental pero aplicado al tema del patrimonio natural.

· Desarrollar una política de mantención de las especies con base en el conocimiento de la arquitectura, fenología, dispersión, calendario de floración,  de las mismas.

· Prepararse para enfrentar plagas y pestes.

· Controlar la dispersión de especies extranjeras para que no se transformen en especies invasoras.

Entre las recomendaciones inmediatas, destacamos:

· La creación de un comité científico que asesore al jardín en forma permanentemente.

· Desarrollar el plan maestro del jardín que sirva de marco de referencia a los planes de las áreas y de los programas del jardín botánico.

· Establecer bases para el intercambio y la formación de una red que ponga  información en común, evitando la duplicación de esfuerzos y potenciando los recursos dedicados a la conservación in situ y ex situ de la flora de la zona.

· Establecer alianzas o acuerdos de colaboración  con instituciones con experiencia en investigación en la parte sistemática, ecológica y de reproducción. 

· Generar proyectos de investigación interdisciplinarios e interinstitucionales que sean de interés para el jardín botánico y otras instituciones, sean universidades, institutos de investigación, SAG, CONAF, INIA, u otras interesadas en realizar investigación por la vía de proyectos.

· Establecer redes -al nivel de jardines botánicos y otras instituciones- y estandarizar un sistema de documentación e información asociado. Partir con registros unificados utilizando el sistema B.G. Recorder del BGCI (versión en español) que utiliza el Jardín  Botánico Nacional.

· Reunir información científica sobre las comunidades y las especies  que se va a representar, priorizando una o dos por las cuales empezar.

· Establecer una red para colaborar en  colectas de material y semillas.

· Desarrollar instancias asociadas, tales como los Amigos del JB.

Agradecimientos y resultados esperados

La receptividad con que cada uno de los profesionales invitados respondió a esta convocatoria de Taller, posibilitó dar un punto de partida fecundo y efectivo a la discusión abierta en torno a este proyecto de Jardín Botánico y obtener un primer consenso con relación a los criterios para definir sus colecciones vivas.

En otro plano, la dinámica que generó la organización y la ejecución de este primer paso dentro de un proceso en marcha en el que nos encontramos insertos, produjo un gratificante ánimo de colaboración y trabajo entre los más de treinta profesionales -provenientes de distintas disciplinas, instituciones y ramas de la botánica que asistieron al taller- potenciando el establecimiento de vínculos y relaciones de cooperación entre el Jardín Botánico Chagual e importantes instituciones nacionales y extranjeras.  Entre las primeras, la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Chile, el Centro Milenio para Estudios Avanzados en Ecología y de Investigación en Biodiversidad, el INIA, el Museo Nacional de Historia Natural, la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de Talca, la Universidad de Concepción, la Universidad Austral, la Universidad Central, SAG, CONAF. Entre las segundas, el Botanic Gardens Conservation Internacional con sede en Kew, Londres y el Jardín Botánico de Barcelona.

Auspiciada por el Parque Metropolitano y la Municipalidad de Vitacura, la reunión contó con el patrocinio del Programa  de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Museo Nacional de Historia Natural.  Cabe destacar el auspicio específico proporcionado por el Centro Milenio para Estudios Avanzados en Ecología y de Investigación en Biodiversidad (CMEB) que posibilitó la participación de destacados catedráticos e investigadores que viajaron desde regiones y del extranjero.

Los resultados obtenidos en este primer encuentro de carácter científico serán integrados en los instrumentos de planificación y el plan maestro del proyecto y serán editados en el primer número de una publicación regular del Jardín Botánico, de próxima aparición.


Citar este artículo como:

A. Echenique, C. Kenrick & M. V. Legassa. 2002. Jardín Botánico Chagual: una creación necesaria para la ciudad de Santiago. Chloris Chilensis Año 5 Nº 2. http://www.chlorischile.cl


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