Se puede entender biodiversidad como la variedad de la vida, incluyendo diversidad de especies y otros elementos biológicos, complejos genéticos, poblaciones, comunidades, ecosistemas, paisajes y regiones biogeográficas. En términos prácticos la conservación de la biodiversidad se ha enfocado en la protección de las poblaciones de ciertas especies, pues somos testigos del incremento de las tasas de extinción de éstas, a niveles sin precedentes en la historia.

Las principales causas de las extinciones son la sobreexplotación, la invasión de especies exóticas y sobre todo la fragmentación y destrucción de los hábitat: en la medida que la población humana se expande, disminuye el área de ocupación para las especies nativas; este es un proceso común en todo el mundo. Es por esto que las especies han sido clasificadas en relación a su "estado de conservación", en función de categorías internacionales elaboradas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Las categorías principales son:

E (extinta): especie que no ha sido localizada en estado silvestre en los últimos 50 años.

P (en peligro de extinción): especies cuya supervivencia es poco probable si los factores causales de peligro continúan operando.

V (vulnerable): especies que en un futuro cercano pasarán a la categoría de "en peligro", si los factores causales de la amenaza continúan.

R (rara): aquellas de ámbito geográfico restringido o poblaciones de baja densidad. Esta categoría es fuente de controversia y está actualmente en discusión.

El siguiente gráfico muestra el número de especies de la flora chilena que se encuentran en alguna de las categorías de conservación: E, P, V, R.




Para que esta clasificación tenga una utilidad en el manejo de los ecosistemas y los recursos, las listas son publicadas en todo el mundo como "Libros Rojos". En Chile la preocupación por los problemas de conservación es ya antigua. En el año 1973, el botánico Carlos Muñoz Pizarro publicó: "Chile: plantas en extinción", en el cual menciona 139 especies en peligro. (IMAGEN LIBRO). Posteriormente y para incorporarse a la preocupación mundial, CONAF realiza dos simposios, uno de flora en 1985 y otro de fauna en 1987, cuyos resultados son: el "Libro Rojo de los Vertebrados Terrestres de Chile" (1988) y el "Libro Rojo de la Flora Terrestre de Chile" (1989). En el año 1998 se realizó un tercer simposio para analizar el estado de líquenes, helechos, plantas bulbosas, cactáceas, además de decápodos y peces en el ámbito de la fauna. Los resultados fueron publicados en el "Boletín 47" del Museo Nacional de Historia Natural. (IMÁGENES DE LIBROS) Actualmente se está replicando el análisis a escala regional, siendo el primer ejemplo en Chile el "Libro Rojo de la Flora Nativa de la Región de Coquimbo".

Estas publicaciones son esenciales para la toma de decisiones con implicancias ambientales, y para el conocimiento del público en general, pues una de las razones que dificulta la toma de medidas más concretas para la conservación de la biodiversidad, es el alto grado de desconocimiento de esta problemática por un amplio sector de la sociedad, que no conoce la mayoría de las especies y ecosistemas y por lo tanto permanece ajena a las posibilidades de contribuir a su conservación.

 

subir